Te levantas y te vuelves a caer pero ya te da igual, conoces el suelo como la palma de tu mano, conoces cada pisada, cada huella, cada frenazo de los coches. Conoces el color de la tierra y sabes perfectamente su olor, no es un sito nuevo para ti, ya te acostumbraste. Sientes una pequeña llama en el fondo, la sientes y la intentas mantener pero te das cuenta que sólo era una leve llamarada, que no se mantiene con un sólo esfuerzo, necesita dos, dos cuerpos que la cultiven , que le den calor para que continúe creciendo y sientes ese cosquilleo que te dice que sí, que hay dos cuerpos cultivando esa llama pero te das cuenta de que no, que alguien la encendió y se marchó, se marchó y la dejo ahí, sola, al aire, para que el viento la apague fácilmente. Y se apaga, y te caes y ya te da igual levantar o quedarte, no te importa permanecer ahí, estás como en casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario